Venga… ¡Sí! Que levante la mano quien no conozca a un vivalavirgen. Nadie… No veo ninguna manita levantada por ahí… ¿no…? ¿Nadie…? ¿Seguro…? Bien… voy a ser muy sincera… Preguntároslo era un pretexto para ejercitar vuestra memoria y conseguir que deis un repasito a los vivalavirgen más perezosos y haraganes de vuestras vidas porque, en realidad… ¡Ya me esperaba ver por aquí 0 manos levantadas!
Y es que… ¿Quién no conoce a alguien que es un vivalavirgen? ¿Quién no tiene o ha tenido a alguno o alguna —que también las hay— muy cerca siempre dando la tabarra para justificarse en lo injustificable?
Porque, la verdad sea dicha, siempre está el tito informal, el noviete despreocupado, el amigo tardón, el compañero fresco, el vecino gentuza, la prima o la cuñada impresentables y faltonas 😜… O sea, las personas que lamentablemente, de manera descarada y por costumbre, suelen centrar la atención por ser las más desatentas, maleducadas, jetas y, a menudo también, las más impuntuales del mundo mundial.
Pero… ¿Por qué nos referimos a semejantes individuos como el o la vivalavirgen? Las primeras pistas ya os las he dejado caer en la imagen de cabecera que he seleccionado para este post y en el párrafo anterior… Aún así, para los más des-pistados 😉🤣 voy a aclararlo rauda y veloz.
Esta expresión tan curiosa y hasta diría tan sonora y divertida, concretamente, se la debemos al mundo ⚓️ marinero 🛶… y es que en los barcos, antes de zarpar, siempre se hacía un recuento de la tripulación nombrando a todos y cada uno de los que subían a bordo, momento en el cual, los marineros pronunciaban el oficial “presente”, siendo el último en formar el que debía lanzar un vítor a la Virgen del Carmen, la patrona de los navegantes, para que los protegiera en su travesía ⛵️. Así pues, a medida que se nombraba a los marineros se iban oyendo los “presente” hasta que se cerraba el recuento escuchando el acostumbrado “¡Viva la Virgen!” que todos al unísono celebraban. La cuestión es que, como en todas partes y en todas las profesiones siempre aparece vivito y coleando😉🤣alive and kicking el informal de turno, en estas circunstancias el encargado de tener el honor de invocar a la Virgen del Carmen era el marinero que siempre solía llegar tarde y tenía en ascuas a la tripulación hasta última hora.

Por este motivo, decimos que “es un vivalavirgen” aquel individuo que muestra un comportamiento despreocupado e informal y que, además, a modo de efecto colateral y para disgusto de familiares y amigos, acostumbra a poner la guinda al 🍰 llegando tarde a todas partes.

Si os habéis quedado con las ganas de saber más en lo referente al amparo y salvaguardia de la Virgen del Carmen respecto a los marineros… Quisiera explicaros que, el 16 de julio de 1251 y aunque algunas fuentes ubican el evento en Cambridge, en época de Cruzadas, en el Monte Hakkarmel de Palestina, la Virgen se apareció a Simón Stock en respuesta a su súplica de auxilio por la opresión y persecución hacia sus Hermanos Carmelitas, que eran eremitas en esta región costera del actual Israel, y le entregó el escapulario —como signo de consagración a Cristo y protección de la Virgen— y los hábitos de la Orden del Carmelo, que tiempo después él mismo constituiría y transformaría. Aún así, no fue hasta la posterior reforma y refundación de la orden por Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, en el siglo XVI, que la devoción por el escapulario de la Virgen del Carmelo se consolidó y se difundió por todo el mundo católico y, a raíz de la conmemoración de esta renovación espiritual, fue cuando se fundó un convento de carmelitas en el promontorio occidental de este macizo triangular que conocemos como Monte Carmelo, en la roca caliza del cual, los primeros eremitas, habían excavado sus celdas; el convento que, por su localización destacada dominaba el mar, fue llamado también Stella Maris y, siempre, a su avistamiento, los peregrinos desde su embarcación rezaban una Salve a la Virgen para que los protegiera en su travesía.

Así pues, una servidora, atando cabos 😉🌊🛶 deduce que, a partir de las Salves oradas desde el mar Mediterráneo ante aquellos escarpados peñascos, fue cuando realmente empezó a forjarse la tradición de la “Virgen del Lugar” aparecida en Hakkarmel como patrona de los navegantes y, curiosamente, después de que el Papa León XIII confirmara el 18 de enero de 1901 su condición de protectora de los marineros, también pasó a ser patrona de la Armada Española. Y, de hecho, no solamente las fuerzas armadas, los marinos mercantes, las cofradías de pescadores, etc., de la costa mediterránea tienen a la Virgen del Carmen en gran estima por su patrocinio, sino que también en toda Latinoamérica es celebrada su festividad y compartida su devoción ya que, incluso en los dos países sin litoral marítimo de América del Sur —Bolivia y Paraguay—, es considerada patrona de los conductores y auxiliadora e intercesora en la travesía de las almas por el purgatorio.

Asimismo, a lo largo de los siglos, se han relatado los milagros de la Virgen en numerosos cuadernos de bitácora, se han documentado algunas de sus intervenciones de rescate en alta mar —consta, ya en el siglo XIX, que un tripulante del Ocean King lanzó su escapulario al mar pidiendo misericordia en medio de una terrible tempestad que cesó inmediatamente con una última gran ola que devolvió el escapulario a su propietario y convirtió a la fe católica a un ministro protestante que iba en el barco—, ha habido muchos testimonios supervivientes de naufragios —muy significativo el del Galileo, el año 1913, en Costa Rica—, e incluso Ciudad del Carmen, en Campeche, México, debe su nombre a la Virgen porque, según cuenta la tradición local, levantaron un fuerte en su honor después que, con su santa imagen, lograran expulsar a los piratas en el siglo XVIII.


Y dedicado a todas mis lectoras Carmencitas y lectores Carmelitos —dense especialmente por aludidas y aludidos: Maria Carme 🐭, Carmeta, Mari Carmen la vesina, Carmiña, Carmela 🇲🇽 y mis tres Carmelos predilectos 🇨🇷🇮🇹🇦🇷— o, sencillamente, por si tienes más curiosidad acerca del Monte en el cual se apareció la Virgen, te contaré que la cadena montañosa Hakkarmel es el primer contacto visual con Tierra Santa para cualquiera que llega por mar y este emplazamiento era ya mencionado en el Antiguo Testamento. Asimismo, el nombre de Hakkarmel, significa «el jardín» o «la tierra del jardín» por su belleza y su ubicación destacada en la bahía de Haifaen árabe: hermosa, linda —es el único puerto natural mediterráneo del actual Israel— y la fertilidad que el terreno gozaba desde tiempos inmemoriales; en hebreo moderno es conocida simplemente como Karmel, y en árabe como Kurmul o Jebel Mar Elias (montaña de San Elías) porque precisamente muy encumbrada y justo debajo del monasterio actual, se halla la cueva —considerada aún hoy un lugar sagrado para los drusos— donde el Profeta Elías desafió y acabó con la tiranía de los sacerdotes de Baal (1 Reyes 18).

En cuanto a Simón Stock nació a mediados del siglo XII en el seno de una familia de la nobleza británica y a los 12 años, destacando por ser un chaval muy inteligente y aplicado, singularmente empezó a vivir dentro de un tronco huecostock, en inglés a modo de ermitaño. Aunque nunca fue canonizado, en el año 1564, el Papa Sixto V, aprobó y publicó la Letanía de la Santísima Virgen María, oficializó la veneración marina a la Virgen recogiendo la plegaria de San Simón a su Stella Maris —Estrella del Mar— y definitivamente, con la aprobación vaticana, se institucionalizó la festividad para San Simón Stock el día 16 de mayo. Es destacable además señalar que St. Simon Stock, junto con St. Patrick y San Ramon de Peñafort, es uno de los 3 santos centenarios de la iglesia católica.

Acerca del tan famoso y venerado escapulario, contarte que su nombre procede del latín scapula, que significa omóplato, y originalmente se trataba de una tela de paño marrón que, a modo de mandil o guardapolvo, protegía el hábito del religioso de las tareas más cotidianas. Al entregárselo a Simón, la Virgen, según narró él mismo, le transmitió: «Recibe, amado hijo mío, este escapulario de tu Orden como señal distintiva de mi favor, que he obtenido para ti y para los hijos del Monte Carmelo. Quien muera revestido con este hábito será preservado del fuego eterno. Es la insignia de la salvación, un escudo en tiempos de peligro y una prenda de paz y protección sempiternas».

¡Ah! Por si eres entusiasta de la Virgen… o por si eres forofo de la Armada… Al final del post, te enlazo con la oración🙏🏻 Flos Carmeli —del propio San Simón— en una bellísima grabación de canto gregoriano interpretada en la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo y en Pascuas en honor a la Santísima Virgen María, y también, aquí mismo, dejo a tu disposición la letra de la Salve Marinera y el link al portal de la Armada Española mediante el cual, tan solo dándole al play, podrás escucharla in voce.
Salve, estrella de los mares,
de los mares iris de eterna ventura
salve fénix de hermosura
madre del Divino Amor.
De tu pueblo a los pesares
tu clemencia dé consuelo
fervoroso, llegue al cielo,
hasta Ti, hasta Ti nuestro clamor.
Salve, Salve, estrella de los mares
Salve estrella de los mares
Sí, fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti y hasta Ti nuestro clamor.
Salve, Salve, estrella de los mares
Estrella de los mares,
Salve, Salve, Salve, Salve.

Como te anticipaba, aquí tienes la oración🙏🏻 Flos Carmeli de San Simón en una bella grabación de canto gregoriano interpretada, ya como un clásico en la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo y en Pascuas, en honor a la Santísima Virgen María.



